¿Por qué Numed VITAL?

En las enfermedades inflamatorias, oncológicas e infecciosas se produce una combinación de inflamación crónica, alteraciones metabólicas, resistencia a la insulina y señales hormonales que provocan pérdida de apetito, masa muscular y peso, con aumento del gasto energético.

Este complejo cuadro, afecta a muchos adultos con enfermedades crónicas como las  enfermedades inflamatorias crónicas (intestinales, cardio-pulmonares), cáncer, enfermedades autoinmunes, SIDA o infecciones crónicas como la TBC.

  • Inflamación crónica: Las enfermedades inflamatorias y tumorales liberan citocinas proinflamatorias como TNF-α, IL-1 e IL-6, que perpetúan el proceso inflamatorio, alteran el metabolismo y suprimen el apetito.
  • Alteración del eje neuroendocrino: Estas citocinas afectan el hipotálamo, reducen la señal de hambre y aumentan la sensación de saciedad.
  • Aumento del gasto energético basal: A pesar de la disminución de la actividad física, el cuerpo consume más energía debido a la inflamación sistémica y la activación inmunológica constante.
  • Catabolismo muscular: Se activa la degradación de proteínas musculares, lo que lleva a pérdida de masa magra. Algunas células tumorales secretan factores como la proteína inductora de caquexia (PIF), que acelera la degradación muscular.
  • Resistencia anabólica: El organismo pierde la capacidad de síntesis muscular, lo que agrava la pérdida de peso.
  • Anorexia secundaria: El malestar general, los efectos secundarios de los tratamientos (como quimioterapia), alteran el gusto, producen náuseas y fatiga, lo que reduce la ingesta.
  • Mayor producción de peróxidos: Durante las enfermedades inflamatorias crónicas y el cáncer hay una mayor producción de peróxidos y otras especies reactivas de oxígeno (ROS), lo que contribuye al daño celular y al desarrollo y perpetuación de las patologías que le dieron origen.

En enfermedades inflamatorias como artritis reumatoide, EPOC o enfermedad inflamatoria intestinal, las células inmunes activadas (macrófagos, neutrófilos) producen grandes cantidades de ROS como parte de la respuesta inflamatoria. En el microambiente tumoral las células tumorales y las células del sistema inmune también generan ROS que promueven mutaciones, angiogénesis y proliferación celular.

En condiciones de inflamación crónica y cáncer, las alteraciones en la cadena de transporte de electrones mitocondrial incrementan la producción de especies reactivas de oxígeno (ROS). Estos radicales libres atacan los ácidos grasos insaturados de las membranas celulares, iniciando procesos de peroxidación lipídica que generan peróxidos y otros productos tóxicos. El resultado es un daño estructural en las membranas, pérdida de su integridad y disfunción celular. Además, los subproductos de la peroxidación pueden interactuar con el ADN, provocando mutaciones que favorecen la transformación maligna. Paralelamente, estos mediadores oxidativos activan vías de señalización como NF-κB, perpetuando la inflamación crónica y creando un círculo vicioso de estrés oxidativo, daño genético y proliferación celular aberrante.

Frecuentemente, además de este complejo cuadro que producen las enfermedades, se presentan con mas de una comorbilidad: síndrome metabólico, hipertensión, diabetes tipo 2, malnutrición, etc.

Durante las hospitalizaciones prolongadas, tratamiento con antibióticos y terapias inmunogénicas se producen alteraciones del microbioma normal, compuesto por bacterias, virus y hongos. Esta alteración se conoce como disbiosis que representa un “terreno fértil” para la aparición de especies bacterianas no saludables responsables de complicaciones.

La intervención nutricional precoz es clave para preservar la masa muscular, prevenir la desnutrición y mejorar la respuesta inmunológica.

 En pacientes con enfermedades inflamatorias crónicas o diferentes tipos de cáncer, el metabolismo se altera desde etapas tempranas, generando pérdida de peso, caquexia y disminución de la calidad de vida. Actuar a tiempo permite:

  • Optimizar la tolerancia a tratamientos médicos (quimioterapia, inmunoterapia, corticoides).
  • Reducir complicaciones clínicas y hospitalizaciones.
  • Aumentar la adherencia terapéutica y la recuperación funcional.
  • Mejorar el pronóstico y la sobrevida.

La nutrición no es un complemento: es parte del tratamiento integral.

Se debe monitorizar cuidadosamente la ingesta de nutrientes. 

El objetivo es modular la respuesta inflamatoria, optimizar la respuesta inmune, sostener y/o mejorar el estado nutricional.

Los micronutrientes (vitaminas y minerales) y fitoquímicos (carotenoides y fenoles) tienen potentes propiedades antioxidantes como ha sido demostrado con la ingesta de vitaminas (A, C, D, E, niacina, B12), carotenoides, flavonoides, selenio y magnesio.

Por otro lado la capacidad de intervenir sobre  la respuesta inflamatoria, a través los ácidos grasos omega-3 (EPA y DHA) induciendo  la producción de citoquinas inmunomoduladoras, presenta  efectos benéficos a nivel sistémico.

Las medidas nutricionales efectivas para evitar la sarcopenia y la recuperación muscular a partir de aminoácidos esenciales (ramificados) en la dieta son el principal impulsor del anabolismo proteico neto postprandial. Las proteínas ricas en aminoácidos ramificados como las proteínas del suero de la leche son un importante suplemento en estos pacientes.

La fibra prebiótica (inulina) promueve el desarrollo de una flora saludable bacteriana intestinal, que al metabolizar la inulina induce la producción de ácidos grasos de cadena corta (Acetato, Butirato, Propionato). Estos son absorbidos en el intestino y vía la circulación general llegan a diferentes órganos como el propio intestino, o el árbol respiratorio, donde favorecen el desarrollo de una flora saludable que compite con patógenos. En general además operan como inmunomoduladores a nivel sistémico.

La valoración nutricional con determinación de riesgo, estimar el requerimiento calórico-proteico, establecer un plan adecuado al tipo de paciente, considerando tolerancia y comorbilidades y evaluando la ingesta, transformando estas recomendaciones en indicaciones  de platos diarios es una muy importante función del equipo de nutrición de atención del paciente.

Los puntos salientes del objetivo nutricional más allá de los aportes de calorías y proteínas son:

  • Reducción de la inflamación crónica Dietas bajas en carbohidratos pueden disminuir marcadores inflamatorios como la proteína C reactiva (PCR) y la interleucina-6, especialmente en pacientes con obesidad o síndrome metabólico.
  • Apoyo en pacientes oncológicos Investigaciones sugieren que dietas  bajas en carbohidratos y altas en grasas podrían limitar el crecimiento tumoral al reducir la disponibilidad de glucosa, fuente energética clave para células cancerosas. Además, pueden mejorar la tolerancia a tratamientos como la quimioterapia.
  • Reducir las grasas saturadas y privilegiar los ácidos grasos poliinsaturados en especial los Omega3 (DHA, EPA) como moduladores de la respuesta inflamatoria.
  • Considerar el aporte de ácidos grasos de cadena media, que facilita la absorción y su rápida utilización como sustrato energético ya  que no requieren de la carnitina para su metabolización mitocondrial.
  • Recuperación nutricional En pacientes desnutridos o en recuperación, un bajo aporte de hidratos de carbono y un mayor aporte de lípidos puede ayudar a cubrir requerimientos calóricos sin sobrecargar el metabolismo con glucosa. Esto es útil en casos de intolerancia a carbohidratos (síndrome metabólico, diabetes) o hiperglucemia inducida por estrés.
  • Preservación muscular a través del consumo de proteínas del suero (aminoácidos ramificados) que permiten sostener la masa muscular. Para lograr este objetivo se requiere del aporte de calorías no proteicas, a través de lípidos y carbohidratos.
  • En enfermedades criticas la resistencia y la hiperglucemia son consecuencias comunes debido al estrés. El aporte excesivo de energía basado en glucosa se asocia con hiperglucemia, mayor producción de Co2, mayor lipogénesis, mayores requerimientos de insulina, y ninguna ventaja en el ahorro de proteínas en comparación con el aporte de energía basado en lípidos.
  • Preservación de la microbiota, induciendo a través de la fibra prebiótica (inulina) la producción de ácidos grasos de cadena corta
  • Monitoreo clínico necesario Cambios en la proporción de macronutrientes deben ser evaluados por profesionales de salud, considerando parámetros bioquímicos, estado nutricional y evolución clínica.

NUMED VITAL, suplemento nutricional, presenta un aporte moderadamente bajo de hidratos de carbono, con enriquecimiento de proteínas del suero, nutrientes de conocida capacidad antioxidante, ácidos grasos que promueven la modulación de la respuesta inflamatoria, e inulina como fibra dietaria. Estas condiciones son su fortaleza principal.

Numed es un suplemento de alta calidad que admite su uso en distintos espacios como rehabilitación y recuperación nutricional. Esto permite su indicación para mejorar la calidad de vida  de los pacientes que padecen enfermades inflamatorias crónicas, con enfermedades oncológicas, estrés infeccioso, o pacientes con resistencia a la insulina.

Es un producto de gran aceptabilidad por sus caracteres organolépticos y su versatilidad para combinar con otros sabores que contribuyen a la adherencia.

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